viernes, 10 de abril de 2009


Cáp. 8 - Bajo siete llaves
Hoy se abre una puerta a varias vidas que estaban encerradas en este lugar, en este lugar que era una jaula, en este lugar que era malvado, ya no va a ser más así. Este lugar ahora va a ser un lugar donde ellos se van a sentir felices, ustedes, ella y todos los chicos que quieran venir a este lugar van a ser felices, es el momento de la esperanza, es el momento del amor, es el momento de que ustedes estén bien. Este era un lugar oscuro, llenos de secretos guardados bajo 7 llaves. Los secretos pueden ser una condena, o una elección, y elegir guardar un secreto es un derecho que nadie nos puede sacar, nadie. Todos tenemos secretos, sanos, que a veces preferimos callar. Pero lo que pasaba en este lugar era una vergüenza. A estos chicos los obligaban a robar, a estos chicos los maltrataban, a estos chicos los hacían sufrir, son secretos que dan vergüenza. Este lugar escondió muchos secretos, por un lado a estos chicos, a estos huérfanos les dio un techo donde vivir, donde descansar;

Cáp. 7 - El elefantito rosa
- ¿Como se olvida? no recordando, ¿como se recuerda? a partir de los sentidos. ¿Que quiere decir esto? una imagen, o un sonido, o un aroma digamos, te despiertan un recuerdo ¿Lo que tenemos que hacer? Tenemos que anular los sentidos.
- Esta totalmente loco, aunque a mi me deje ciega, sorda y muda yo igual me voy a seguir acordando de todo. Te voy a tomar yo un examen a vos: por ejemplo, pensa en un elefante rosa…ahora olvídate del elefante. Ahora responde mi pregunta: de que te dije yo que te olvidaras? Ves, es imposible olvidarse de lo que uno sabe que ya se olvidó"
La memoria no está en la cabeza, ¿usted no se puede olvidar de un simple elefante rosa que le nombré y quiere que yo me olvide de toda una vida de recuerdos? Millones de recuerdos inolvidables son lo que nos hacen ser lo que somos. La memoria se podrá dormir, pero nunca se muere, está en el corazón. Las vivencias, las frustraciones, los sueños, todo revuelto y listo para salir en la primera de cambio, ¿sabes qué? yo podré quedarme acá por toda la eternidad, pero los recuerdos son míos

lunes, 6 de abril de 2009


Cáp. 6 - El rulo vuelve
Malvina: Hola, bueno, que tal? Hay algo que tengo que decirte, este, nada, porque las cosas que uno lleva adentro hay que decirlas, yo aprendí que hay que decirlas, que hay que sacar todo, y la verdad gordito, es que yo te veo, y me veo, nos veo, va, no? Y yo, gordi la verdad es que sé desde lo mas profundo de mi corazón, que te amo, yo te juro que se que estoy lista para formar una familia con vos, lo siento, lo siento y perdóname que te lo diga así tan de repente, tan como una loca, no? pero es lo que siento, es lo que siento y te lo tengo que decir, tengo que sacar todo esto porque sino me muero, sino te lo digo me muero. Viste que hay cosas que uno siente, no es cierto? que primero no se da cuenta, pero después con el tiempo, nada, con el tiempo se sienten, y están, están latentes, latentes se dice? si, creo que si, eh, están en uno, no es cierto? esas cositas y uno no puede dejar de sentirlas. Digamos, a ver, en resumen, es como cuando uno se plancha el pelo, viste? que tiene rulos, y se plancha el pelo y se plancha el pelo, pero que pasa? uno sale a la calle, si te agarra la humedad, que pasa? el rulo siempre vuelve, porque? porque el rulo siempre está, por mas que uno lo alise y lo alise, el rulo siempre esta
Cáp. 4 - Cenicienta
Hubo una vez una joven muy bella que no tenía padres, la criaba su madrastra, que tenia dos hijas. La hijastra era quien hacia los trabajos más duros de la casa y como sus vestidos estaban siempre manchados de cenizas, la llamaban Cenicienta. Y mientras Cenicienta fregaba y fregaba, su cruel madrastra y sus malvadas hermanastras, iban a la fiesta del príncipe. Cenicienta lloro y lloro, sabiendo que su sueño de ser una princesa, nunca se concretaría; lo que no sabía, era que se equivocaba. Y así fue que con la ayuda de su hada madrina, Cenicienta partió feliz hacia la fiesta. En el palacio las doncellas se peleaban por bailar con el príncipe, hasta que de pronto, el príncipe y todos los invitados quedaron maravillados por la belleza de Cenicienta. Así fue como Cenicienta, a pesar de sufrir tantas humillaciones, de no entender porque sus hermanastras se habían ensañado así con ella y a pesar de sentirse muchas veces sola, Cenicienta siempre podía contar con la ayuda de su hada madrina, porque las hadas madrinas siempre ayudan a la gente de buen corazón, y Cenicienta lo era. Por eso pudo perdonar a sus hermanastras, y en lugar de odiarlas, les enseño el camino a la felicidad. Un camino al que únicamente se llega si nunca pero nunca abandonamos nuestros sueños